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Estamos inmersos en un etapa electoral, en dónde pareciera que lo más importante es qué tan famoso es el candidato o candidata, qué tan bien se ve, cómo fotografía mejor, cual es la capacidad de recordar su nombre.
Sin embargo, hasta el momento, ningún candidato o precandidato presidencial ha hecho propuestas concretas, no nos han dicho cómo ven a México en 1, 3, 6 y 15 años, no ha dicho cómo van a contribuir a que el país crezca.
Pareciera que ninguno se quiere comprometer, se dedican a emitir discurso, en muchas ocasiones vacío, algunos con menos suerte tropiezan cada vez que deciden abrir la boca sin tener apuntador.
Así como sucede en la contienda presidencial, en la contienda en el Distrito Federal, tenemos candidatos que creen que participan en “Bailando por un sueño”, lo preocupante es que en todas las esferas, la preocupación de cada aspirante parece estar centrada en su crecimiento en las encuestas, en saber como los percibe la opinión pública, no les interesa debatir capacidades, proyectos, o los temas urgentes de la ciudad y del País.
Las encuestas han pasado de brújula a timón, y francamente se convierte riesgoso, pues más allá de diseño de políticas públicas integrales que resuelvan problemas y generen desarrollo, lo que tenemos es toma de decisiones y generación de acciones en torno al gusto de la opinión pública, y a veces resulta que lo más popular no es lo más urgente de resolver, ejemplos:
1) En el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se decidió invertir en la construcción de segundos pisos, una obra faraónica, visible, palpable que evidentemente generó simpatías y lo posicionó como un presidenciable, adicionado con otras acciones, él atendió lo popular y se olvidó de lo urgente, por ejemplo, postergó hasta el fin de su administración el cierre del Bordo Poniente, heredando el problema a Marcelo Ebrard. Una vez Ebrard como Jefe de Gobierno decide atender lo popular, playas artificiales, mega roscas, pistas de hielo y lo urgente esperando. Siete años después apenas decidieron cerrar el Bordo Poniente, teniendo como consecuencia una crisis que día a día crece.
2) El recién ex aspirante ala Jefaturade Gobierno, Mario Delgado, él es el ejemplo vivo de la falta de crecimiento en las encuestas y que su trabajo político se centró en como se movían éstas, si el multisecretario, pasó por casi todas las carteras del GDF en ellas, haciendo siempre “show” generando imagen pública, solo que le faltó un ingrediente, consolidar resultados, es una muestra más de que las encuestas solo son referencias, y ellas por si misma no generan ni congruencia, ni triunfos electorales, ni programas de gobiernos integrales.
No pretendo descalificar las encuestas, no es la idea, yo creo en ellas, las utilizo, extraigo datos, sin embargo si creo que estamos en riesgo de convertirlas en “el traje del rey” en ese objeto que debe hacer sentir cómodo al político, y la realidad en que éstas son una herramienta que debe de nutrirse de contenidos, de diseño de política a largo plazo.
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